
Solo pensaba en la hora de verle, daba igual lo que pasara. Si pasaba un tornado por su ventana, como si se vaciaran los días allí a fuera. Y es que la traía de cabeza, solo podía pensar en acariciar sus pies con los suyos por la noche y morderle la nariz hasta hacerle cosquillas. Se cabreaba con el mundo y se picaba con el tiempo. Espiaba por la rejilla de la puerta (por si un caso aparece) ala gente de la calle esperando algún rostro familiar, como una sonrisa, o esos ojos tan bonitos que el tenía. Le latía el corazón tan fuerte que un día se escapo por sus comisuras y se escondió en su cuarto. Hizo falta mil promesas de besos multiplicadas por 100 caricias y un trocito de 'te quiero(s)' para que saliera. Y aun así latía con fuerza. Escribió en el aire sonrisas para dárselas cuando estuviera allí, y repartió susurros por su casa en forma de estrellas. Y espero mosqueada en su sofá que llegara el momento en el que otra vez se le escapara el corazón cuando tocaran aquella puerta. Cuando estuviera por fin con ella.

que bonito relato!!!:)
ResponderSuprimir¡Muchas gracias! n_n
ResponderSuprimirmuacks!